Otra víctima del negocio de los empresarios, el Estado y la UOCRA

En el día de la fecha un derrumbe en la zona de Villa Crespo (CABA) terminó con la vida de un joven obrero de la construcción de tan solo 26 años. Otros 2 trabajadores recibieron graves heridas, uno de los cuales se encuentra internado con pronóstico reservado.

El desprendimiento de una parte de la medianera que la empresa había ordenado su reducción sin tomar los recaudos de apuntalamiento y medidas de seguridad correspondiente, cayó sobre los 3 trabajadores que se encontraban realizando sus tareas sobre un andamio.

Este hecho se suma a la incontable lista de accidentes de trabajo que colocan al gremio de la construcción a la cabeza de los siniestros laborales en la industria Argentina.

Los empresarios son responsables de las condiciones de inseguridad en las que se desarrollan la casi totalidad de las obras de la construcción. En su afán por sacar mayor provecho de un negocio millonario que ha llevado el valor del metro cuadrado a miles de dólares, los empresarios son los principales responsables del recorte de gastos que pone en una situación de riesgo permanente a nuestros compañeros. La ausencia de elementos de seguridad e higiene, de formación al respecto en las obras y de personal cuya tarea es velar por la seguridad de los obreros y la integridad de la obra, son los principales motivos de que se produzcan este tipo de accidentes fatales.

Para los empresarios la vida de un trabajador es una variable prescindible en la contabilidad de sus abultados beneficios.

El estado por su parte omite establecer un control y seguimiento de las obras a través de la inspección de los lugares de trabajo. No dedica sus recursos a auditar las condiciones de empleo que imponen las patronales sino a allanar el terreno para que se desenvuelvan estos negocios. De allí que la legislación vigente sobre ART sea un mecanismo para obligar a los trabajadores a aceptar el acuerdo menos favorable frente a los resultados que producen los siniestros que el régimen actual multiplica exponencialmente.

Por último la UOCRA aporta su cuota en esta trama anti-obrera garantizando la continuidad de la obra, poniendo en riesgo la integridad física de los obreros de la construcción para no afectar los intereses de los empresarios. La denuncia que en este caso realizó la UOCRA en el mes de mayo es tan solo la coartada de una alianza profunda con las patronales donde los derechos de los trabajadores se intercambian por coimas y favores económicos.

El Sitraic hace responsable de estos hechos a la empresa, el Estado y la UOCRA, por las mismas razones por las que el próximo martes 13 desarrollaremos una movilización y acampe frente a la Cámara Argentina de la Construcción. Es hora de terminar con los negocios y acuerdos criminales que han llevado a los obreros de la construcción a la destrucción de todas sus garantías laborales y de vida. Es hora hacer pagar a los responsables.