No fue un suicidio, fue un asesinato de clase

El SITRAIC se encuentra de luto ante este asesinato de clase

Hoy salió a la luz una horrible noticia: Alberto Luis Guerra, un albañil en Necochea, que se encontraba sin trabajo y no podía afrontar los aumentos de tarifas, decidio terminar con su vida producto de la desesperación. El hombre, de nacionalidad chilena, se encontraba sin empleo hace más de 1 mes producto de la paralización de la industria de la construcción. Ya son más de 50.000 los puestos de trabajo perdidos que contabilizan las entidades de la industria y son otros tantos los que se han perdido considerando el trabajo no registrado. La imposibilidad de pagar las cuentas, abultadas por el reciente tarifazo en los servicios, fue el último toque que definió a Augusto a tomar esta drástica decisión. El impacto de los despidos y de los salarios de miseria es contundente en las familias y en la propia persona del trabajador de la construcción, que se las rebusca para poder sobrevivir a pesar de las condiciones que le impone la sociedad. Los empresarios disponen del trabajador como si fuera materia de descarte utilizándolos durante jornadas extenuantes de trabajo a cambio de un salario mal remunerado y con la condición de quedar en la calle en cualquier momento. El Estado es cómplice de esta situación y actúa de la misma manera cuando se trata de la obra pública. A la UOCRA le cabe una responsabilidad de la que no se puede deslindar: es la culpable de la situación actual que padecen los obreros de la construcción y de reprimir toda expectativa del trabajador de salir de una vida angustiosa que lo oprime todos los días. El Estado, la UOCRA y las empresas son enemigos de la vida de los trabajadores. Las condiciones de vida de los obreros de la construcción podrán ser mejoradas solamente con la organización independiente de los propios trabajadores constructores. El suicidio de Alberto es la máxima expresión de las consecuencias de esta alianza anti-obrera. Los trabajadores de la construcción tenemos una respuesta para salir de la angustia a la que nos condena al actual régimen social: construir el Sitraic.