Gordillo: domiciliaria “de hecho” para el genocida y reclutador de Gerardo Martínez
Desde hacia fines del 2014 la justicia federal determinó el procesamiento con prisión preventiva del Coronel Roberto Edgardo Gordillo debido a su responsabilidad en la consecución de crímenes de lesa humanidad mientras se desenvolvía bajo el cargo de “jefe de interrogadores” como miembro de los servicios de inteligencia durante el periodo previo y los inicios de la represión criminal desatada por la última dictadura militar.
Actualmente Gordillo goza en los hechos de la prisión domiciliaria aunque su petición formal de este beneficio fuera rechazada por la justicia que entiende en su caso. Lo hace sin contar con tobillera, ni custodia policial, es decir sin ningún control de la justicia. Se trata de una línea de impunidad que va en sintonía con el otorgamiento de la prisión domiciliaria al represor y apropiador de menores Miguel Etchecolatz.
La resolución del Juez Federa Raúl Daniel Bejas establece la prisión preventiva de Gordillo por su coautoría en la comisión del delito de tormentos agravados, tortura seguida de muerte y asociación ilícita agravada; y como partícipe necesario en la comisión del delito de homicidio calificado. Delitos que configuran el contexto de delito internacional de genocidio, según lo establece el primer apartado de la resolución del juez. A esto se agrega la comisión de delitos de abuso y violación sexual en los que tendrías participación el imputado.
Gordillo fue uno de los pilares de la represión genocida de la dictadura militar y es considerado un hombre influyente dentro del ejército, los servicios de inteligencia y el poder político. Se lo reconoce como el reclutador de Gerardo Martínez al Batallón 601 de inteligencia del ejército (como consta en el legajo del propio Martínez quien actuaba bajo el alias de “Gabriel Antonio Mnasilla”) lugar desde donde este supo hacerse de la UOCRA a costa de la delación y la muertes de cientos de trabajadores de la construcción. Hasta pocas semanas antes de su detención Gordillo recibía dinero, de forma regular, proveniente de la UOCRA, cuestión que hemos podido corroborar fehacientemente.
La libertad de la que goza este genocida es un hecho que vulnera la memoria de los compañeros y compañeras desaparecidos y es una señal de un régimen de impunidad para quienes actuaron metódica y sistemáticamente en función de preservar los intereses de las clases dominantes. Gordillo no solo es un hombre peligroso por los delitos de los cuales es responsable, sino tambien por encumbrar en posiciones de poder a elementos de su misma calaña, como es el caso de Gerardo Martínez.
Reclamamos el cumplimiento efectivo y la cárcel común a los genocidas como Gordillo y Etchecolatz, y la prisión a los responsables impunes, como Gerardo Martínez.
Subcomisión de DDHH
Sitraic
