11 de Noviembre del 2016
Otra vez la UOCRA
De tal palo, tal astilla
El derrumbe sucedido en la localidad de Campana, que dejó el saldo fatal de 3 obreros de la construcción, vuelve a colocar en la primera plana la responsabilidad de los empresarios, la UOCRA y el Ministerio de Trabajo, en el régimen laborar precario que subsiste en la industria de la construcción.
La empresa había emprendido las tareas de edificación sin contar con las autorizaciones correspondientes para tal propósito, ni las medidas de seguridad necesarias para resguardar la seguridad física de los obreros de la construcción. Los informes periodísticos incluso indican que el personal que desarrollaba sus tareas en el lugar se encontraba no regularizado.
La UOCRA a sabiendas de esto radicó la denuncia ante el Ministerio de Trabajo, pero permitió que la obra continúe trabajando, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores. Se trata de una práctica común donde la denuncia sirve a los fines de cubrirse las espaldas ante eventuales siniestros que son el resultado de las condiciones de precarización laboral y explotación a las que las patronales someten a los obreros de la construcción. La UOCRA, por su silencio, recibe el pago de jugosas cuotas de dinero, que los mismos empresarios luego deducen de los salarios de los trabajadores, manteniéndolos en negro o burlando el pago de las horas extras u oros derechos adquiridos.
El Ministerio de Trabajo por su parte hace la vista gorda: permite la proliferación del trabajo en negro y las irregularidades en las obras, sin siquiera realizar inspecciones en los sitios denunciados por los trabajadores. Mientras se acrecientan los casos de accidentes laborales que mes a mes inundan las páginas de los periódicos el estado sigue depositando en manos de las empresas el control de los recaudos de seguridad e higiene.
La construcción lidera el ranking de los siniestros en accidentes de trabajo y aunque se intente asociar estos resultados al hecho de tratarse de una actividad vinculada a un sin fin de peligros, es preciso señalar que el fondo de la cuestión se debe a la responsabilidad del régimen laboral impuesto por la triada de empresarios, gobierno y UOCRA, donde subsiste un negocio que suma millones de dólares para unos pocos y cuanta miles de trabajadores accidentados por año.
Esta situación ha sido señalada cientos de veces por el Sitraic y es el contenido centr al de la Carta Abierta a los trabajadores de la construcción que hemos editados por miles en los últimos días y distribuido entre los trabajadores de la construcción.
Exigimos el inmediato esclarecimiento del caso y que los responsables comparezcan ante la justicia ante este nuevo crimen contra los obreros de la construcción.
