Crisis en la UOCRA
A confesión de parte relevo de pruebas

La solicitada que adjuntamos a esta nota, firmada por la Comisión Directiva Central de la UOCRA, debe inscribirse como uno de los documentos más importantes en la historia de dicha organización: se trata nada menos que de su acta de defunción.
En unas pocas líneas, redactadas a tono de los mejores despachos jurídicos, la UOCRA confiesa lo que es vox populi en la opinión pública nacional y el movimiento obrero, la descomposición profunda de una organización “sindical” infestada de patotas, mercenarios y servicios de inteligencia.
El repudio a quienes “... Invocando el nombre de nuestra organización gremial (la Uocra), ejerzan prácticas que deslegitimen nuestra representación sindical e institucional, apartándose del cumplimiento de la ley…” Es un reconocimiento a la propagación de prácticas ilícitas al interior de la UOCRA.
Desde el Sitraic nos hemos cansado de denunciar los acuerdos espurios de la UOCRA con las empresas, donde a cambio de las coimas y favores económicos se burlan los derechos laborales de nuestros compañeros de la construcción. Esto llevó a la proliferación del trabajo no registrado y la casi inexistencia de recaudos de seguridad e higiene, que como regla pusieron a la construcción en el primer lugar en el ranking de siniestros laborales.
La caja millonaria que produjo este negocio se convirtió en el principal botín en disputa dentro del gremio. La promoción de bandas y patotas con el objetivo de reprimir al activismo en la construcción, y en el movimiento obrero, dio lugar a que fueran estos elementos los que se hicieran del control de las seccionales de la UOCRA por todo el país. El principal responsable del ascenso de las bandas es el propio Gerardo Martínez, quien se valió de estas para disciplinar el sindicato expulsando opositores y persiguiendo activistas. Son los métodos que Gerardo asimiló como ex batallón 601 de inteligencia en tiempos de la dictadura militar.
Ahora la UOCRA pretende exculparse de responsabilidad, pero sobre su dirección nacional pesa la carga de edificar una organización criminal que se ha ubicado como principal soporte de la política de los empresarios contra los trabajadores.
Solo el Sitraic puede recuperar las mejores tradiciones del movimiento obrero para los obreros de la construcción, porque construimos sobre los pilares de la democracia sindical y el clasismo.
