Chediak vs K: los entredichos de un divorcio turbulento

Juan Chediak, Julio de Vido y Gerardo Martínez
No se hizo esperar el momento en que la escalada judicial contra los funcionarios involucrados en negocios fraudulentos diera lugar al cruce de denuncias entre viejos aliados.
Se trata del intercambio que protagonizaron en estos días Juan Chediak y Julio De Vido acerca del desvío de fondos en la obra pública y el enriquecimiento ilícito que puso en evidencia la detención del n°2 de Julio De Vido, José López.
Cualquiera con dos dedos de frente no tardaría en sospechar que la defraudación de los fondos destinados a la obra pública requiere al menos de la participación de 2 o más actores. Así es como rápidamente se dispararon las alarmas en Paseo Clon al 800 donde tiene su sede la Cámara Argentina de la Construcción, que agrupa a las principales empresas de la industria y cuyo directorio es ocupado por quienes han sido beneficiarios de la obra pública durante todos estos años.
Chediak, que no es tonto ni perezoso, salió rápido a exculpar a sus compañeros de la Cámara: "No pueden meter a todos en la misma bolsa…. Hay que distinguir: no se puede hablar del sector. Sufrimos una indebida condena social". Para más tarde desviar la atención sobre el gobierno saliente: "Cristina, De Vido y José López sabían perfectamente que había empresas que cobraban antes que otras", y afirmó a renglón seguido que la propia Cámara informó el tema a De Vido y la ex mandataria.
Por su parte De Vido, que ve desmoronarse el piso bajo sus pies, salió al cruce arrastrando consigo al presidente de la CAC: "A pesar de su supuesta denuncia, Chediack no tuvo reparo en participar de la licitación para las Represas Kirchner-Cepernic en una UTE que integraba junto a Báez, Calcaterra, Synohidro y Esuco, por casi 5 mil millones de dólares. Le recuerdo que en el ranking de empresas está en el puesto 14 con $ 5.049 millones: significa que le fue muy bien en los 12 años que pasaron. Y que al 10/12 no había ningún reclamo en sede administrativa de lo que ahora denuncia mediáticamente con un oportunismo bajo y despreciable".
Al que lo quiera más claro que le eche agua: la cámara de la construcción y los K están implicados hasta el fondo en un negocio que no pudo ser sin el conocimiento de empresarios y funcionarios públicos, y del cual todos sacaron su tajada.
Quien hasta ahora se mantiene cauteloso y reza porque los dardos no apunten en su dirección es Gerardo Martínez, líder de la UOCRA, y partícipe necesario del entramado de corrupción que recién empieza a descubrirse. Gerardo, como Chediak, se apremia a denunciar ex-aliados caídos en desgracia, como lo revela lo sucedido con el empresario Lázaro Báez.
Gerardo Martínez es el hijo prodigo de un matrimonio en franca fractura. Ahora ha puesto en valor su tutela ante el nuevo gobierno de Mauricio Macri, a quien le solicita auxilio a cambio de sus servicios. Y ha hecho buena letra con la cámara empresaria cerrando un nuevo acuerdo ruinoso para la construcción.
Empresarios, gobierno y burocracia son las 3 patas de los negocios de la patria contratista.