Caso Avalos: profundicemos el camino de las responsabilidades
El juicio que se encuentra en marcha, y que deberá resolver sobre la responsabilidad de los cabecillas de la Uocra Lomas de Zamora en las planificación y consecución de los hechos que determinaron la muerte del trabajador de la construcción Darío Avalos, es la continuidad del primer juicio que determinó la culpabilidad de la patota de la Uocra y la condena a una primera tanda de los partícipes.
Las condenas obtenidas en aquel entonces dejaron al descubierto la existencia de una premeditación por parte de los victimarios quienes buscaban aleccionar a los trabajadores que se manifestaban en las puertas del obrador de la empresa Esuco por puestos de trabajo. Lo que quedó expuesto en aquella oportunidad es el accionar de una organización descompuesta que lucra sobre la base de la entrega de los derechos de los trabajadores y que está dispuesta a defender sus negocios a toda costa.
El paso de los testimonios durante las sesiones de este segundo juicio han revelado los elementos que hilan la trama que aquel 11 de marzo del 2014 se cobró la vida de Darío Avalos. La probada presencia de Héctor Cabrera (Sec. Adjunto al momento del crimen) en el lugar de los hechos lo ubica como el jefe operativo del numeroso grupo de la Uocra que preparó la emboscada contra los obreros de la construcción. Testigos señalan que Cabrera no actuaba solo por cuenta propia sino que respondida a las directivas de Walter Leguizamon (Sec. Gral. Uocra Lomas de Zamora) con quien mantenía comunicación telefónica permanente. Uno de los testigos incluso se refiere a la expresión directa de Leguizamon en los siguientes términos: “¡vayan allá y mátenlos a todos!”. Las declaraciones también han servido para identificar a otros elementos de la patota (Córdoba y Nicolás Herrera) que son el nexo entre Cabrera y el resto de los agresores y que aquel día comandaron el ataque contra los obreros de la construcción. Otros testimonios relatan la preparación de la emboscada desde las primeras horas de la mañana, la tenencia de armas de fuego en la sede de la Uocra y su traslado al lugar. La convocatoria a los agresores y todo lo necesario para dar cuenta del plan criminal que resultó en la muerte de Darío Avalos.
En los próximos días se conocerá el fallo del tribunal que entiende en este segundo juicio el cual entendemos deberá expresar la continuidad de las condenas obtenidas a una parte importante de los responsables de la Uocra. Esta más que claro que lo obrado aquel 11 de marzo del 2014 no puede ser adjudicado a la ejecución espontanea de un grupo de criminales, estamos ante el accionar de una organización que movilizó sus recursos (armas, móviles, logística, influencias, bandas, etc.) para infringirle un daño a la organización independiente de los trabajadores. Por estas razones esperamos que las condenas profundicen el hilo de las responsabilidades que llevaron al asesinato de Darío Avalos, único camino para desbaratar el régimen de patotas que mantiene amenazados a los trabajadores de la construcción.
A su vez el Estado debe rendir cuenta de lo que ha hecho durante los últimos 2 años para obtener la captura de los imputados en la causa que permanecen prófugos de la justicia, en particular de Walter Leguizamon que ha burlado los controles policiales de todo el país sin que esto despierte ningún llamado de atención de la justicia y los funcionario públicos.
Vamos por más condenas a la patota y sus ideólogos para conseguir justicia por Darío Avalos.
