𝗟𝗔 𝗖𝗚𝗧 𝗖𝗢𝗠𝗣𝗟𝗜𝗖𝗘 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘𝗚𝗔 𝗬 𝗩𝗘𝗥𝗗𝗨𝗚𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗧𝗥𝗔𝗕𝗔𝗝𝗔𝗗𝗢𝗥𝗘𝗦

Los "gordos", "independientes" y demás grupos que integran la CGT están negociando y definiendo su sucesión frente a lo que supo ser una central de trabajadores y de la cual hoy no queda ni una sombra de lo que fue.
Suena Gerardo Martínez, el jefe de la Uocra, como candidato del kirchnerismo, se habla de un posible triunvirato y hasta de la incorporación de mujeres en la conducción del organismo.
Todo parece dirigirse a más de lo mismo, una CGT inexistente, sin peso político y totalmente desmovilizada, de rodillas ante el gobierno y los empresarios.
Esa CGT carente de representatividad real y con pésima imagen, renueva su esquema de entrega, arrastrando cada día a más trabajadores y trabajadoras al desempleo, al trabajo no registrado y a la miseria.
La sociedad que mantiene la CGT con los empleadores, se nota con claridad en la connivencia que mantienen en la representación ante la OIT - Organización Internacional del Trabajo, donde el representante de los trabajadores, el jefe de la Uocra y el representante de los empleadores, el abogado lobbista Funes de Rioja, trabajan en conjunto para sostener la farsa de los representación sin legitimidad.
Mientras ellos representan a un sindicalismo hueco e ilegítimo que entrega la vida, el salario y las condiciones de trabajo de millones de personas trabajadoras de nuestro país, existen otras alternativas sindicales cuyas voces son acalladas por los medios y por el Ministerio de Trabajo de la Nación, que obtura su creación, nacimiento y desarrollo.
Una real paradoja, van a la OIT y hablan de libertad y democracia sindical, pero en casa las cosas son muy diferentes, no dejan nacer y crecer a los nuevos sindicatos, para intentar sostener mediante el unicato, el poder de negociación y la entrega de los salarios y las condiciones de trabajo.
Hay silencios de parte de algunos dirigentes sindicales que denota complicidad.
Complicidad para permitir la situación catastrófica en la que se sumerge a los trabajadores y trabajadoras.
La CGT se transformó en verdugo de los trabajadores y trabajadoras y las restantes centrales para evitar ser lo mismo, deben salir en forma urgente a la calle, si no hay movilización, todo será lo mismo.
Los sindicatos y las centrales combativas están llamadas a actuar, llegó la hora de desenmascarar a la CGT y al gobierno.
Debemos aprender la lección: un sindicalismo atado a los gobiernos sólo ayudó a que esas organizaciones corruptas, profundizaran aún más la corrupción.
Debe saberse que hoy la CGT, junto al gobierno y a los empleadores son quienes someten a los trabajadores y trabajadoras, generando niveles de desocupación y subocupación muy altos, un porcentaje de trabajo no registrado (en negro) superior al 40%, salarios por debajo de la canasta familiar y pésimas condiciones de trabajo.
Pretenden distraer la atención de la gente con los proyectos como los de la modificación del sistema indemnizatorio, bajo la denominación de "mochila argentina" y de reducción de la jornada laboral.
Es parte de la farsa.
La mochila que cargamos los trabajadores es la de una CGT traidora y entreguista y la de un gobierno que da la espalda a la gente.
¿A quién le van a reducir la jornada laboral?
¿Al 12% de desocupados?, ¿al 40% de personas que trabajan en negro? o ¿a los que no llegan a fin de mes?
Se trata de distraer la atención de los trabajadores y trabajadoras con mentiras, tratan de ocultar la gran pérdida del poder adquisitivo de los salarios, anuncian paritarias fabulosas pero ocultan que las mismas siempre pierden y en el mejor de los casos, empatan a la inflación.
Con una inflación descontrolada, salarios que viene con atrasos y paritarias miserables, los sueldos cada día alcanzan menos.
Hay que cortar con ese declive que impuso la CGT en su sociedad con los empresarios y el gobierno y para eso hay que adoptar un nuevo rumbo.
Ese rumbo está marcado por los sindicatos que no abandonan la representación legítima de los trabajadores y trabajadoras, los que denunciamos los pactos, el abandono y el sometimiento.
𝗘𝗹 𝗦𝗜𝗧𝗥𝗔𝗜𝗖 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗼𝗰𝗮 𝗮 𝗹𝗮 𝘂𝗻𝗶ó𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗹𝗮𝘀𝗲 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮, ya que son momentos difíciles y van a venir peores si no asumimos nuestras responsabilidades y llamamos las cosas por su nombre.
En ese nuevo rumbo, los trabajadores y trabajadoras debemos decir lo que hay que decir y hacer lo que hay que hacer, le disguste a quien le disguste, basta de aceptar que nos den la espalda y sólo nos den las migajas de lo que producimos, no pueden tolerarse mas los cientos de miles de compañeros y compañeras desocupados, hay que decir basta a los planes y exigir trabajo registrado y bien pago.
𝗧𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝘂𝗰𝗵𝗮𝗿 𝗽𝗼𝗿 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝘆 𝗲𝗹 𝗯𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝘀.
𝗟𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗼 𝗱𝗶𝗴𝗻𝗼 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗵𝗶𝗷𝗼𝘀 𝗲 𝗵𝗶𝗷𝗮𝘀.
𝗡𝗼 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗶𝘁𝗶𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗯𝘂𝗿𝗼𝗰𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗖𝗚𝗧, 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀 𝘆 𝗲𝗹 𝗴𝗼𝗯𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗿𝗼𝗯𝗲𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝘀𝘂𝗲ñ𝗼𝘀 𝘆 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀.