𝗧𝗥𝗔𝗕𝗔𝗝𝗔𝗗𝗢𝗥𝗘𝗦 𝗥𝗘𝗛𝗘𝗡𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗦𝗜𝗡𝗗𝗜𝗖𝗔𝗧𝗢𝗦 𝗦𝗜𝗡 𝗗𝗘𝗠𝗢𝗖𝗥𝗔𝗖𝗜𝗔

Uno de los principales componentes del derecho humano fundamental a la libertad sindical lo constituye la democracia sindical.
Mediante la democracia dentro del sindicato, las personas trabajadoras tienen acceso a postular a sus candidatos, elegir y ser elegido, tanto delegado gremial como integrante de los órganos de conducción.
Cuando dentro de una entidad sindical no existe democracia, los trabajadores y trabajadoras pasan a ser rehenes de los dirigentes, quienes carentes de todo tipo de escrúpulos, digitan los candidatos para poder garantizarse la continuidad en los cargos.
Así, tanto la intervención de las delegaciones como la proscripción de listas opositoras -bajo la forma de no oficialización de listas-, se transforma en una herramienta que abunda en algunos sindicatos.
Recientemente dicho fenómeno, quedó a la luz en las elecciones de diferentes delegaciones de la UOCRA.
Mediante ese accionar, se limita y elimina la participación en los procesos electorales de los afiliados que intentan posicionarse como una alternativa a los oficialismos.
Esos trabajadores y trabajadoras que quieren postularse para participar de un proceso electoral, se ven expulsados del sindicato, manoseados y pisoteados por los dirigentes oficialistas, que para evitar que los afiliados decidan democráticamente, deciden por ellos y quitan del menú electoral a quienes no responden a sus intereses (los intereses de los dirigentes).
A partir de tal accionar, se profundiza en los sindicatos, la conducción perpetua de dirigencias antidemocráticas y expulsivas, las que posteriormente van a seguir traicionando a los trabajadores y trabajadoras a quienes debieran cuidar y por quienes debieran trabajar para proteger sus derechos, salarios y condiciones de trabajo.
Asimismo, se obtura el nacimiento de nuevas conducciones sindicales, evitando la renovación, que resulta el peor enemigo de los dirigentes sindicales que conforman la burocracia sindical y se esconden en el poder que les asigna un modelo sindical corrupto y violento.
Ese modelo es avalado por el poder político, que no se escandaliza y permanece cómplice de la afectación de los derechos de las personas trabajadoras.
Esa complicidad es una moneda que los gobernantes suelen devolver a los sindicalistas que llevan adelante prácticas antidemocráticas y violentas, para agradecer la entrega de los derechos y mirar para otro lado cuando se ajustan los salarios por medio de la inflación o se vulneran los derechos laborales por medio de una legislación que no protege, como ocurre con el caso de la ley de riesgos de trabajo, que abandona a los trabajadores, entregándolos a las ART para que éstas hagan fabulosos negocios con la salud y la vida de los trabajadores y trabajadoras.
Las consecuencias de la falta de democracia sindical, como se indicó, son profundas, causan mucho daño a las personas trabajadoras y resulta una estafa, ya que quien debiera protegerlos termina entregándolos.
Es así como los trabajadores terminan siendo rehenes de los sindicatos antidemocráticos conducidos por sindicalistas corruptos y violentos.
De tal forma se manejan los dirigentes burócratas, avalados por la actual ley de asociaciones sindicales.
𝐏𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐨, 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐞𝐥 𝐒𝐈𝐓𝐑𝐀𝐈𝐂 𝐞𝐱𝐢𝐠𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐥𝐞𝐲 𝐝𝐞 𝐚𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐢𝐧𝐝𝐢𝐜𝐚𝐥𝐞𝐬, 𝐥𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐝𝐢𝐬𝐩𝐨𝐬𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐠𝐚𝐫𝐚𝐧𝐭𝐢𝐜𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥 𝐫𝐞𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐢𝐧𝐝𝐢𝐜𝐚𝐭𝐨𝐬 𝐲 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨, 𝐥𝐚 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐬𝐢𝐧𝐝𝐢𝐜𝐚𝐥, 𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐢𝐧𝐨𝐫í𝐚𝐬.
𝐁𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐫𝐞𝐡𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐦𝐨𝐝𝐞𝐥𝐨 𝐬𝐢𝐧𝐝𝐢𝐜𝐚𝐥 𝐜𝐚𝐝𝐮𝐜𝐨 𝐲 𝐚𝐧𝐭𝐢𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫á𝐭𝐢𝐜𝐨. 𝐒𝐈𝐓𝐑𝐀𝐈𝐂, 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐬𝐢𝐧𝐝𝐢𝐜𝐚𝐥.